Estudios realizados indican favorable la pérdida de peso preoperatoria en los obesos mórbidos con una CB planificada. En esta instancia se intenta reorganizar las comidas de los pacientes, aumentando el fraccionamiento de ingestas diarias y disminuyendo el volumen de las mismas, se hace educación alimentario nutricional y se busca una modificación primaria de hábitos alimentarios. El objetivo es aumentar la adhesión de los pacientes y hacerlos más conocedores de lo que deben ingerir pre y poscirugía.
Se aconseja implementar una dieta líquida amplia durante las dos semanas previas a la cirugía, disminuyendo los hidratos de carbono, priorizando proteínas de alto valor biológico (AVB) y ácidos grasos de buena calidad (ej.W3).
48 hs previas se realiza una dieta líquida estricta y un ayuno total de 8 hs, todo esto con la finalidad de:
ü Reducir el peso corporal.
ü Reducir el volumen hepático y la acumulación de grasa intraabdominal para facilitar el procedimiento quirúrgico.
La alimentación luego de la cirugía debe ir adaptándose a la tolerancia del paciente, tomando en cuenta su recuperación y volumen gástrico. Iniciamos con la hidratación con agua hasta llegar a la alimentación saludable (en el transcurso de las semanas), todo esto será guiado por la nutricionista del equipo.
El cuidado nutricional posterior a la CB tiene como finalidad asegurar un correcto y adecuado aporte energético y nutricional, así como en macro y micronutrientes; favoreciendo la recuperación postquirúrgica, la cicatrización y la preservación de la masa muscular del paciente. Clínicamente, minimizar o mejor aún evitar el reflujo, mejorar la tolerancia y maximizar la pérdida de peso corporal.