Centro de Cirugía de la Obesidad

Bariátricos

¿Hay fármacos para tratar la Obesidad?

Si, y están indicados si el paciente tiene sobrepeso mayor de 27 kg/m2 de índice de masa corporal(IMC) asociado a otra comorbilidad o mayor de 30 kg/m2.  

El orlistat inhibe la lipasa pancreática, que es la enzima encargada de desdoblar las grasas para que puedan absorber, en consecuencia hay una disminución de la absorción de grasas provenientes de la dieta. Se asocia a pérdida de peso, disminución de la presión arterial y prevención de diabetes tipo 2. Los posibles efectos adversos asociados son gastrointestinales como diarrea o flatulencias. Este fármaco no está indicado durante el embarazo, en colestasis, en síndrome de malabsorción y tampoco con la administración de ciclosporina. Puede aumentar el oxalato en orina y puede predisponer a sufrir cálculos renales. Está disponible en Uruguay, se logran descensos muy modestos del peso.

La liraglutida es un análogo de las incretinas, concretamente el péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1). Se libera en respuesta a la ingesta de alimentos y tiene receptores en el hipotálamo y en el intestino donde aumenta la sensación de saciedad. GLP-1 es una hormona que regula la homeostasis de la glucosa estimulando la secreción de insulina. Se utiliza también en pacientes diabetes de tipo 2 y en pacientes con obesidad por su efecto saciante. Los posibles efectos adversos asociados son de tipo gastrointestinales: náuseas, dolor abdominal, por sí solo no tiene riesgo de hipoglucemia.

Está contraindicado en cáncer de tiroides, en neoplasias endocrinas múltiples de tipo 2, en pancreatitis y durante el embarazo y la lactancia. La administración es a través de una inyección subcutánea diaria donde se comienza con una dosis de 0,6 mg la primera semana y se va aumentando paulatinamente hasta la dosis de 3 mg diarios. El fármaco que actualmente se comercializa bajo prescripción médica.

Combinaciones aprobadas son Naltrexona y Bupropión. Se trata de un fármaco con efectos centrales, a nivel del hipotálamo estimula la saciedad, por un mecanismo dual: estimula la producción de POMC y melanocortina y bloquea los receptores endorfínicos y el placer asociado a comer. Puede dar efectos adversos gastrointestinales y a veces alteración en el estado anímico. Con muy buenos resultados en tratamiento a largo plazo, este fármaco no está disponible en Uruguay.

Los fármacos agonistas, o imitadores, de las hormonas intestinales naturales que afectan al metabolismo del organismo y a las señales de hambre en el cerebro. Los fármacos aprobados actualmente, son versiones sintéticas de estas hormonas, son moléculas de gran tamaño cuya fabricación es costosa y lenta, lo que se ha traducido en precios elevados para los consumidores y una creciente escasez de medicamentos. La mayoría de estos fármacos son inyectables y requieren refrigeración para su almacenamiento.

Semaglutida, está aprobado para tratar la obesidad y tirzepatida, aprobada en Noviembre de 2023 por la FDA para la obesidad, ya que los ensayos clínicos demostraran que las personas con obesidad perdían hasta el 21% de su peso corporal con la dosis más alta.

La semaglutida (Ozempic ®) agonista del GLP-1, como liraglutide son medicamentos inyectables que imitan los efectos del péptido-1 similar al glucagón (GLP-1), una hormona intestinal que estimula la liberación de insulina. Aunque estos nuevos fármacos tienen efectos secundarios (algunos de los cuales pueden ser graves), biológicamente son completamente distintos del legado menos que estelar de los anteriores medicamentos para adelgazar. Aún no se ha autorizado por el MSP su comercialización.

Tirzetapide es el primer fármaco contra la obesidad que aprovecha más de una hormona intestinal: imita tanto el GLP-1 como el polipéptido insulinotrópico dependiente de la glucosa (GIP), otra hormona del metabolismo que interviene en la obesidad. Pero el GLP-1 y el GIP son sólo dos de las docenas de hormonas intestinales que afectan a la digestión y a otros procesos metabólicos.

Muchos de los nuevos fármacos que se están desarrollando imitan dos o tres hormonas intestinales, como la GLP-1, la GIP y el glucagón. Estos fármacos actúan de múltiples maneras que afectan al metabolismo y al consumo y gasto de energía. Al estimular la liberación de insulina después de comer, ayudan a reducir la glucosa circulante en la sangre y la resistencia a la insulina. También ralentizan la digestión y el vaciado del estómago para que las personas se sientan saciadas durante más tiempo. Estimulan la combustión de las células grasas y reducen la grasa en el hígado. Envían señales de saciedad al cerebro, indicándole no sólo que no necesita calorías adicionales, sino también que no las desea.

Las principales hormonas intestinales que se imitan y combinan en distintos medicamentos son el GLP-1, el GIP, el glucagón y la amilina, otra hormona liberada por el páncreas que regula los niveles de glucosa en sangre, ralentiza la digestión y reduce el consumo de alimentos.

Todos estos fármacos conllevan efectos secundarios gastrointestinales: náuseas, vómitos y diarrea. El fármaco más avanzado de los que intentan imitar tres hormonas intestinales es la retatrutida, que imita el glucagón, el GLP-1 y el GIP de forma combinada. Los participantes que tomaron la dosis más alta perdieron alrededor del 24% de su peso corporal, la mayor pérdida de peso conseguida hasta ahora con un fármaco y rivalizando con los efectos de algunos tipos de cirugía bariátrica. La retatrutida también reduce la grasa hepática, por lo que puede ser un buen candidato para el tratamiento del hígado graso.